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martes, 26 de mayo de 2015

Barrio de La Latina







Parroquia de la Virgen de la Paloma








Andrea Isabel Tintero, mujer piadosa que encontró el lienzo de la Virgen de la Paloma y que inició el culto a la misma en su propia casa, era natural de Madrid, estuvo casada y su marido se llamaba Diego Charco. Falleció en Madrid el 30 de octubre de 1813, a los 66 años de edad, y hoy sus restos descansan a los pies de la Virgen, tal y como ella dejó escrito que era su deseo, en el templo construido en el mismo solar donde encontró el lienzo, al lado de donde estuvo su casa, en la calle de la Paloma.

En el informe que hace el marqués de Casa García Postigo, alcalde de Madrid, en 1791, "expediente formado a instancia de Isabel Tintero, Vecina de esta Corte, sobre que se le conceda permiso para construir una Capilla en la Calle de la Paloma, y colocar en ella la Imagen de Ntra. Sra. de la Soledad", podemos leer lo siguiente:

"... resulta que la expresada Isabel Tintero, mujer de Diego Charco, de ejercicio cochero, viendo a principios del año 1787 que unos muchachos llevaran arrastrando como por juguete un lienzo de Ntra. Sra. de la Soledad, lo arrebató de las manos de aquellos, lo hizo retocar y lo colocó en marzo del propio año en el portal de su misma casa, y esmerándose en su culto, le ha promovido con tanto fervor que ha conseguido extender su particular devoción; de modo que se hallan alumbrándola varios faroles y lámpara a expensas de personas de primera clase, además de las muchas velas que la devoción de los fieles la presentan, reconocidos a los singulares beneficios que dicen haber conseguido ellos por intercesión de esta su Poderosa Madre, y en señal de este reconocimiento se ven las paredes de la actual Capillita llenas de presentallas.

"A impulsos de esta devoción se reza el Rosario todas las noches ante esta santa Imagen, cubriendo el Concurso gran parte de la calle..."

La capilla se construyó en 1796 y muy pronto resultó también insuficiente, dado el creciente número de devotos que acudían a venerar a la Virgen. Finalmente se levantó el actual templo, que fue inaugurado en 1912.



lunes, 12 de diciembre de 2011

La Cava Baja y la Cava Alta de Madrid.


Ambas Cavas corresponden a los fosos que rodearon la muralla cristiana.

Su trazado se corresponde con el trazado de esta muralla. 

La Cava Baja fue un foso de agua que servía para defender la muralla cristiana. La cava se llenó de agua procedente de la cercana laguna que estaba en Puerta Cerrada. En el siglo XV la Cava se deseca y se empiezan a construir casas adosadas a la muralla. Fue en este momento cuando tomó el nombre de Cava de San Francisco, porque conducía a la actual Basílica de San Francisco el Grande. Las casas fueron cubriendo la muralla quedando prácticamente emparedada. Hoy se pueden ver restos de la misma en los números 10, 21 y 30 de la Cava Baja.

La Cava Alta nunca fue un foso. Debe su nombre a su posición más elevada con respecto a la Cava Baja. En su origen, en la calle de Toledo, había una plazuela cuyo nombre era el de Berenjena, por el huerto que había en la casa de los Ramírez de Madrid. Después pasó a formar parte del recinto del hospital de La Latina.

La plazuela de la Berenjena estaba en la calle de Toledo, frente a la desembocadura de la Cava Alta. Se llamó así debido al berenjenal que existía en una casa cercana a este lugar propiedad de Francisco Ramírez y Beatriz Galindo, y que más tarde se convirtió en huerto del hospital de La Latina. Esta plaza, junto con las de Antón Martín, Campillo de Manuela, San Millán y Gato, no existía en el callejero oficial ni tenía numeración propia, pero era conocida popularmente con este nombre. A partir de 1835 quedó comprendida en la calle de Toledo.


Francisco Ramírez de Oreña, el Artillero, señor de Bornos en Jaen, esposo de Beatriz Galindo y secretario de los Reyes Católicos. Esta casa incorporó el señorío deRivas, luego ducado, y el condado de Bornos.

Francisco Ramírez dotó a su hijo segundo, Nuflo, con un mayorazgo que tenía casas también  en  la plaza del Conde de Miranda, en cuyo solar se edificó en 1607 el convento del Corpus Christi, Las Carboneras.

 La segunda casa de este apellido fue la fundada hacia 1300 por Diego Ramírez, y poseía el señorío del Castillejo, Villarrubia, Acebrón y Solera, en Cuenca.



Foto tomada del trabajo Madrid siglos XIX y XX,
realizado por los alumnos de la asignatura Historia de Madrid en la edad contemporánea.
Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, curso 1998-1999,